Skip to main content

 

Por: Luis Carlos Valencia

Docente

Toda biblioteca, por más pequeña que sea, es sin duda un universo. Hay algo que es significativo en el acto de reunir libros en un salón de clases.

No es solamente ordenar páginas impresas de diversos autores en un estante; se trata, sin duda alguna, de construir un lugar en el que las palabras encuentran un hogar y en el que las ideas comienzan a dialogar entre sí.

Como la vida misma, Todo nace a partir de una idea. Esta biblioteca no es la excepción, pues fue el resultado de un gesto colectivo que hoy cobra vida.

Sus libros no provienen de una compra institucional ni de una colección que haya sido heredada: han arribado, uno a uno, como donaciones de los mismos estudiantes.

Cada volumen trae consigo una historia que es silente: es el libro que alguien más leyó, otro que acompañó una etapa de la infancia, o ese libro que decidió compartir para que otros puedan descubrirlo.

Por lo tanto, la biblioteca no es únicamente un conglomerado de textos; es también una memoria compartida.

Este espacio es además, el resultado de un esfuerzo conjunto de los docentes de español de la sección Middle School, junto a otros que desde el principio han creído en las ideas que transforman, quienes han buscado que el aula sea algo más que un espacio académico.

El ánimo de darle identidad al espacio a través de murales, colores y elementos visuales que la transforman en un territorio reconocible, casi íntimo, donde la palabra escrita puede convivir con la imaginación.

En ese mismo espíritu, los clubes (de los cuales ya se ha publicado), han encontrado aquí un punto de encuentro. Clubes como grafomotricidad y escritura, así como el de lectura no solo desarrollan habilidades particulares, sino que también contribuyen a habitar el lugar: pues el aula se transforma en un espacio vivo, donde escribir, leer y pensar dejan de ser una tarea aislada y se convierten en prácticas compartidas.

La biblioteca, además, ha comenzado a cumplir una función que excede la lectura individual. El aula se ha pensado también como un espacio para la exposición de proyectos finales realizados en distintas asignaturas. De este modo, las paredes y los estantes pasan a ser una galería académica donde las ideas y las creaciones de los estudiantes encuentran visibilidad y diálogo.

Para nosotros, construir esta biblioteca desde cero ha sido una promesa. Una promesa de futuros lectores, de conversaciones aún no imaginadas y de descubrimientos que todavía no han ocurrido. Esta biblioteca —hecha de donaciones, de trabajo docente y de la participación de los estudiantes— es precisamente eso: un pequeño universo en construcción, abierto a todos aquellos que quieran entrar en él.

Leave a Reply